lunes, agosto 25, 2014

Un nuevo sentimiento

Rodrigo Orellana Salazar, el Yoyo, es el alma y cerebro de “Curicó Unido en el corazón”, un proyecto comenzado hace una década con una gran premisa: la cancha, la caseta y el tablón fusionados entorno a Curicó Unido. La idea era cubrir al Curi, saltar la reja y darle un micrófono de calidad a nuestro equipo. Hacer un medio respetándolos a todos; creyendo que ellos, sobre todo ellos, los jugadores, eran más importantes que los del mismísimo Manchester United.

Quiero hablar aquí del Yoyo profesional, del Yoyo compañero de labores porque para hablar del Yoyo hermano podría estar un día entero.

Todo comenzó el 2004. Con él estudiando en La Serena y yo en Santiago, tras tantas tardes siguiendo al club nos animamos a armar un lienzo. Él consiguió el trapo, la pintura y escribimos “Un viejo sentimiento”, refiriéndonos a nuestro querido y eterno Curi, mote que sería precisamente el título de un libro que publicamos a finales de ese año: “Un viejo sentimiento. Perspectivas del fútbol chileno”. Aquel lienzo, dicho sea de paso, lo colgábamos al lado de uno gigante que rezaba: “Los Marginales”.

El libro ese fue escrito a cuatro manos, hermoso para nosotros, con una tirada de 100 ejemplares que regalamos a los amigos. Era nuestra voz juvenil, la del Yoyo y la mía.

Seguramente fue porque él había terminado sus estudios de Periodismo y volvía a Curicó, que iniciando el 2005 me habló por primera vez de “Curicó Unido en el corazón”. Fue simple y directo: “Quiero hacer cosas en mi ciudad. Quiero que hagamos un programa de TV y que tú lo conduzcas”, me dijo. Así, en abril de ese año comenzamos las emisiones de un show futbolero que duró más de 350 capítulos, con 10 años al aire, donde entrevistamos -el 90 por ciento de las veces en vivo- a todos los entrenadores de Curicó Unido, a la mayoría de sus jugadores, a los dirigentes, a los hinchas y socios, con diversas escenografías y miles de notas. Una cobertura que, buena o mala, era seria. Como si fuera la del Manchester United.

La lógica del programa pedía hacer una reunión de pauta previa, siempre. El Yoyo reporteaba a fondo al equipo en la semana, preparaba un exquisito material y juntos armábamos las entrevistas. Le dedicamos muchos viernes y sábados por la noche a un programa para mí maravilloso, donde pude tener una práctica de lujo en mis últimos años de carrera y luego un trabajo ideal, soñado, en mis primeros tiempos de profesión.

El Yoyo era un gran director. En la producción luchábamos con los medios que teníamos, en una época sin redes sociales nos movíamos para tener interacción con el público. Muchos programas los hicimos con gente en el estudio y el cosquilleo antes de salir a escena era puro, sublime, inexplicable. Y nuestra comunicación en vivo, por “el interno”, no tenía manchas.

Alguna vez le pregunté al Yoyo por qué no salía en pantalla, y él me respondió que no, que prefería estar siempre atrás, observando, armando, dirigiendo para que éste, su proyecto, resultara. Y vaya que resultó. Siento que el título del 2005, de hecho, fue más visible y generó mayor identidad con la hinchada, en parte por el programa. Los propios protagonistas (jugadores y técnicos) lo repiten.

Durante ese año, además, “Curicó Unido en el corazón” comenzó sus emisiones radiales. En la Liguilla, ante Iquique y esa tarde que ganamos 1-0 con gol de Damián Muñoz, transmitimos por primera vez un partido por radio con el sello de “Curicó Unido en el corazón”. En fusión con radio Dinámica de Iquique hicimos la primera de tantas entregas. A través de radio Impacto nuevamente estuvimos juntos. Yo estuve en la cancha; él, en la caseta.

El último partido de ese año, ante Iberia, coronaría a Curicó Unido como campeón de Tercera División. Tras el pitazo final la locura que tiñó a La Granja nos tomó también a nosotros en onda FM. Luego de sacar una vagas impresiones con los jugadores desde un repleto campo de juego, me acordé que el árbitro debía decretar el final del partido, porque pitazo no hubo. Entonces corrí a camarines, allí en la vieja Granja y ahí nos encontramos con el Yoyo, que había bajado de las casetas me parece que buscando certificar lo mismo que yo.

Nos abrazamos, cómo no. Lloramos juntos, unificados como hermanos y colegas, regocijados tras un año de un debut esplendoroso, loco. Gritamos por el Curi rápido, porque los micrófonos nos esperaban; “Curicó Unido en el corazón” TV y radio, con resultados más que exitosos en su primera temporada, recién estaba comenzando.

Imagínense cuántos viajes e historias pasaron en 2006, 2007, 2008. Luego el año del histórico torneo en Primera y una inolvidable transmisión desde Calama, donde Luis Marcoleta nos daba declaraciones mientras comenzaba el partido ante Cobreloa, con nosotros dos agazapados al lado de la banca, con micrófono y cámara de fotos en mano.

Desde un comienzo el Yoyo completó también su idea de publicar boletines informativos, varias revistas temáticas y mantener una página web, donde pude escribir más de 100 columnas de opinión. Y siempre estuve ahí porque me gustó hacerlo y porque con el Yoyo siempre terminaba aprendiendo, sobre todo en eso de cómo agarrar una idea y estrujarla con pasión y profesionalismo.

En 2010 estuvimos siempre en San Fernando, donde el Curi fue local. Dos años después el programa de TV comenzó a reducir sus emisiones en vivo. Luego pasaría a un nuevo formato de resúmenes y noticias breves. Son ciclos.

El lunes pasado el Yoyo me contó que “Curicó Unido en el corazón” TV y radio no iba más. Tras ello, decidimos con mi esposa y mi hija viajar a Curicó para ser parte de la última transmisión (Curicó Unido 2, Lota Schwager 1; domingo 24 de agosto de 2014). La web, los boletines y revistas seguirán. Atentos a que el ciclo agarre otro vuelo y, quién sabe, esté todo el pack de vuelta en algún momento.

Por ahora, no queda más que agradecer. Y reconocer que el Yoyo empujó al crecimiento de las demás radios curicanas en la última década y marcó a la naciente TV local con atrevimiento, ganas y coraje, porque muchas veces tuvo que remar fuerte en aguas turbulentas.

Espero haberte ayudado viejo. Espero haber sido un poco Sancho alguna vez. Y gracias. Muchas gracias porque siempre me guardaste un puesto en la galería, ahí en la mitad de la cancha, entre don Nica y Los Marginales. Cuando quieras hacer otro lienzo, conseguiremos de nuevo el trapo y la pintura. Y juntos rayaremos: “Un nuevo sentimiento”.

2 comentarios:

Jorge Salazar M dijo...

Notable proyecto... Realidad... Pasado (hoy) y futuro. Tengo la certeza de que ésta es sólo una pausa... Que lo que se viene es algo más potente. En un mundo en donde las vías de expresión global se multiplican y crecen exponencialmente... Un abrazo eterno para los dos...

TANY SALAZAR CONSEJO CURICO dijo...

Rodrigo Orellana, de niño hacía esas cosas que hacían sus tíos:, calle, tele, radio, domingo, estadio , gol. Comenzó a vivir en torno al fútbol desde la niñez. Sus grandes emociones las aprendió como hincha. Ocurrió que la afición se convirtió en trabajo. Y fue siendo feliz con el fútbol, y cada resultado, le incidía en el resto de la semana
Titulado ya de Periodista, abocó sus conocimientos a la parte deportiva y el “tómala, métele, remata….” fue constituyendo su vida y apareciendo una figura que calzaría perfectamente para analizar el desempeño de los jugadores y todo lo relacionado con el fútbol, especialmente por ese equipo de sus amores Curicó Unido. . Con sentido de la noticia, espontaneidad, capaz de evaluar un hecho deportivo, hacer un diagnóstico acertado y comunicarlo objetivamente, conociendo ya el medio , el público, las barras, y analizando esos protagonistas que daban vida a los relatos, se embarcó en proyectos que tenían un objetivo común: Curicó Unido.
Ciertamente, conocedor de fuentes primarias, noticias fidedignas, fiables, capaz de llevar , especialmente, al radioescucha tan cerca de los hechos como era posible, crear la ambientación, transmitir vivencias y comportamientos con emotividad porque seguía siendo hincha, maestro de la improvisación ,porque muy involucrado en el juego, que parecía ser uno de los jugadores, pasó a crear instancias de información… y el “ juegue, juegue” …. se apoderó de un sello sin par en la TV, radio, boletines, página web….
La radio ha sido la reina del deporte en nuestra ciudad y porque un partido de futbol no se puede narrar con un lenguaje frío ( como se hace con otros deportes) dirigía sus programas, reflejando más allá de la pasión, de la euforia, los relatos, los espacios comerciales, las entrevistas con mucha responsabilidad y eficiencia.
Hoy, no importa cuánto dio, sino cuánto sentimiento puso en ello. Se dio permiso para saborear cada instante, cada minuto de cada encuentro deportivo. Todas las cosas realmente valiosas que él posee, son cosas que no se pueden fotografiar, pero que estarán asentados en sus huesos para cualquier rumbo que emprenda de aquí en adelante.
Volar, también es extenderse a nuevos horizontes y estos proyectos que finalizan por una u otra razón dejan rastros de luz, que quizás, algún día vuelvan con nuevos vientos a favor y vuelvan a cobrar vida.
Por eso sé que Rodrigo vive desde el corazón, y nunca deja que termine un día, sin sentir que ha crecido un poco. Su decisión es una maravillosa opción de recomenzar con sus potenciales que son infinitos y las posibilidades también.
A mi modo de ver las cosas.