sábado, junio 28, 2008

El campeón del Pueblo

Curicó Unido logró el título del Apertura de la Primera B 2008, no subió (jugará la final del año) y el campeonato por tanto igual se celebra –es el único en la vida profesional del club- pero la mirada seguirá puesta en diciembre.

Ya está.

También está tatuado en los comentarios de bares, pasillos y buses de hinchada, que el eje es el trabajo liderado por Luis Marcoleta. Que hay un cuerpo técnico serio y que el grupo está afiatado. Todo está escrito, y con justicia.
El punto tal vez a recordar a una semana de la noche triunfal en Valparaíso-Peaje Quinta-Curicó es el valor que tiene el título para la masa, el pueblo, nosotros, todos, los que somos parte de la “familia curicana”.

El título del Curi es el triunfo de los perdedores. De esa hinchada que no había celebrado nunca, en 35 años de ver cómo el vecino se ganaba el Kino, hacía la fiesta y luego derrochaba el dinero logrado en una temporada. Curicó Unido es la representación de la población de Curicó, de esa provincia al sur del Maule. Ese equipo de fútbol, que no tiene estrategia de marketing ni museo con sus glorias, es el ente donde nos reunimos todos los curicanos, sin distinción social, política ni económica.

Curicó Unido es de Juan Pérez Cotapos y del Bayron, es del Keno, quien cuida el Paseo Caracol y del señor Calorio, empresario que hizo el mismo centro comercial. Curicó Unido es de los fascistas, que aún quedan, y de los comunistas, que también quedan. Es del concejal que se saca fotos para ganar votos y del señor que se sienta en la parte sur de la galería, que sueña con que el concejal le estire la mano y le dé un sueldo vitalicio. El Curi es de todos, y este título es del pueblo. Y el pueblo no es una idea vaga ni una palabra progresista. El pueblo por definición somos todos y Curicó Unido, el equipo de fútbol, lo representa como en pocas ciudades del país.

Algunos se identificarán con los salmones, otros con el pisco o la Torre Eiffel. Están los del baile, los del café y el pueblo del Morro. Está la ciudad de los palafitos y la otra del puente más largo del mundo. Curicó ya no es la ciudad de las tortas (regalémosle el mote a Curacaví) ni del vino (ya Santa Cruz, es de ustedes).
Curicó es la ciudad de Curicó Unido y ahora, con el título, nos la validan desde fuera.

1 comentario:

Mario dijo...

Te felicito por todo lo que haces en pos de resaltar los logros y el acontecer de Curicó Unido. Tal vez quienes más valoramos tu esfuerzo y trabajo, que sin duda realizas con gran pasión, somos quienes estamos lejos de esta querida tierra de Agua Negra.